Este Día Internacional del Migrante, Doña Elisa Martínez—miembra dedicada del Comité de Defensa del Migrante del CDM—valientemente compartió su testimonio sobre lo que significa ser una trabajadora migrante.
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Yo migré por necesidad; por falta de trabajo y oportunidades en nuestro país.
Dejar a mis hijos, mi familia, mi casa… Esa fue la parte más difícil de irme. Y era la primera vez que los dejaba. Duele.
Cuando trabajaba en los Estados Unidos, me sentía extraña. Nunca había salido de México antes de empezar a trabajar como migrante en Estados Unidos. Llegue a un país al que no conocía; donde hablaban un idioma que no entendía. La primera vez fui por tres meses y la segunda por ocho meses. Pero nunca dejé de sentirme extraña. Entre temporadas, uno regresa a su país. Regresas con tu familia e hijos, llegas a tu casa y te sientes a gusto muy rápido. Pero luego tienes que volver a dejarlos.
Nunca se vuelve más fácil. Uno nunca deja de sentirse extraño. Siempre eres un extraño.
Cuando llegué a mi casa, me sentí a gusto, tranquila, sabiendo que estaba con mi familia y que estaban bien. Estaba satisfecha de haber contribuído y juntado un poquito de dinero para poder comprar cositas que necesitábamos. Irme me enseñó a valorar a mi familia.
Sí, yo sé que tenemos necesidad, y sí, a veces es necesario irse para poder trabajar. Nos arriesgamos a mucho al ir a un país en el que no sabemos qué esperar; no sabemos cómo va a ser el viaje o el trabajo, ni lo que puede pasar en el camino. Ojalá pensáramos dos o tres veces antes de tomar la decisión.
Esto es lo que le diría a otros trabajadores migrantes: tienen derechos como personas, y hay personas que estamos a su alrededor dispuestas a ayudar. Nunca se dejen; siempre luchen. Siempre luchen por sus derechos. Y nosotros los podemos apoyar en su lucha. Siempre busquen ayuda si hay un problema o algo no suena bien. Pasa mucho y no lo platicamos; no pedimos ayuda muchas veces por miedo o porque no conocemos nuestros derechos. Pero siempre tienen que estar dispuestos a defender sus derechos. Siempre.